AÑO INTERNACIONAL DE LA ASTRONOMÍA
Ese “pequeño paso para un hombre” que dio Galileo significó un antes y un después en la milenaria intención humana de ver más allá de nuestros límites físicos. Vendrían después las observaciones de la Luna, los satélites de Júpiter y las fases de Venus, y con ellas la confirmación de las teorías copernicanas.
Se celebra en todo el mundo el cuarto centenario de las observaciones telescópicas de Galileo Galilei.
Reza la historia que Galileo Galilei, ante los inquisidores que censuraban sus postulados geocéntricos y su defensa de Copérnico, pronunció la frase Eppur si muove (“Y sin embargo se mueve”). Corría el año 1633 y, sea mito o realidad la famosa máxima, lo cierto es que la escena ante el Santo Oficio no hubiera tenido lugar si años atrás, en 1609, el astrónomo y matemático italiano no hubiera construido un telescopio de seis aumentos con el que se inició en la observación del firmamento.
Aquel “pequeño paso para un hombre” significó un antes y un después en la milenaria intención humana de ver más allá de nuestros límites físicos. Vendrían después las observaciones de la Luna, los satélites de Júpiter y las fases de Venus, y con ellas la confirmación de las teorías copernicanas. Todos estos hallazgos, ayer discutidos y censurados, hoy forman parte de los libros de texto y, como tales, constituyen una parte insustituible de la cultura universal.
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